¿Como salir de la costumbre 

para adentrARse en lo desconocido?

 

Somos animales de costumbres a los que nos gusta ir siempre por los mismos caminos que conocemos para tener esa sensación de seguridad que nos produce tranquilidad, desarrollando un sentido de pertenencia con todo y con todos que nos da calma y nos hace sentir bien. Hacemos siempre las mismas rutinas generando una sensación de control sobre la vida diaria que hacemos extensible a otras parcelas donde quizás ese control que creemos tener pierde fuerza. 

 

Cuando en este mar de calma de las rutinas diarias surge la oportunidad de un cambio por algún motivo a veces deseado otras veces inesperado, sentimos que saltan todas las alarmas y esa sensación de control que nos da seguridad sobre la vida empieza a bajar de intensidad generando un desasosiego interno que se puede traducir en varias emociones como el miedo o  inseguridad.

Y digo oportunidad porque cualquier momento de cambio es una oportunidad para mirarse y confrontarse con un mismo para ver de cara su control imaginario de la vida. Pensar que la vida está bajo control es lo mismo que pensar que el río fluye siempre sin oleaje y es perderse la magia de la transformación a través de uno mismo en esas olas de la vida que nos sacuden, nos giran y nos dan la vuelta para reflejarnos que estamos vivos.

 

Muchas circunstancias nos pueden llevar a ese momento en el que nos sentimos perdidos: un cambio laboral, una crisis personal, una separación e incluso un estado emocional que altera nuestra realidad cotidiana.

 

Es un momento en el que tenemos que entrar poco a poco sintiendo los pies sobre ese terreno resbaladizo donde el miedo y la inseguridad dan entrada al valor y al coraje. Es la hora de despertar todo lo que se encuentra dormido en nuestro interior, donde residen nuestros mejores talentos y donde la grandeza de nuestra alma nos guía hacia nuestro destino. Y cuanto más complejo sea el entorno y más incierto sea el contexto más grande será la oportunidad para generar esa visión ilusionante de lo que queremos que sea. La fuerza de proyectar una visión de futuro empuja y determina cómo vives el momento presente porque somos generadores de opciones a través de nuestros pensamientos y de nuestra actitud.

 

Hay que tener coraje para crear la vida y hacernos a nosotros mismos a través de ella saliendo de los estado de comodidad que aturden a nuestra mente y empequeñecen nuestra grandeza. Hay que aceptar riesgos desafiantes a pesar de tener momentos de inseguridad y de frustración que nos hacen dudar de salir de nuestra zona de confort. 

 

Hay que confiar en la vida y desarrollar esa confianza que no se puede constatar con hechos reales, que rompe a nuestra mente entrenada en lo que conoce y que se  desarmada cuando entra en la parcela de la desconocido ...aquella en la que no tenemos el control y que nos regala la oportunidad de vivirNOS..

 

Es el momento en el que la quietud del río se convierte en el oleaje del mar pues no acaba cuando llega a éste sino que se convierte en él, haciéndose más grande.

 

Es el momento de llegar al límite de lo conocido ya que sólo allí nos encontraremos de cara con la magia de lo desconocido