No dejes de sonreír… aunque no lo veas claro

A veces me pregunto porqué necesitamos ver las cosas siempre con claridad..

 

¿Ver las cosas claras respecto a qué?

 

Hay momentos en que no hay claridad porque todo está revuelto, en movimiento, muchas cosas cambian de manera rápida e intensa y con ello, también se genera un movimiento interno. 

A veces observo que cuanto más intenso es lo que sucede a mi alrededor, un movimiento similar se genera en mi interior. Es todo un trabajo de fuerzas: “a cada acción siempre se opone una reacción igual pero de sentido contrario” (Principio de acción y reacción).

 

Si esto es así según las leyes de Newton poco margen de maniobra nos queda más que seguir adelante con lo que sea que te esté agitando y si es con una sonrisa mejor. Quizá tratar de no entender sino de comprender sin más que son vivencias que vienen para ser vividas puede que relaje el nivel de fuerza del movimiento, sobre todo a nivel interior.

 

Muchas veces la claridad viene después, cuando la experiencia ha cerrado su ciclo y somos capaces de comprender la respuesta.

 

Sólo hay una dirección y es hacia delante. Sigue aunque no tengas claridad y disfruta también en cada paso que no la tengas, para disfrutar después de su polaridad. 

 

Saber la dirección puede que no sea tan importante cómo saber qué es lo que te está frenando. Utiliza cada paso que des para soltarlo y ayúdate de la respiración como esa brisa fresca del mar que todo lo limpia. Es importante conocerse bien, saber cúal es la tendencia natural de tu carácter y lo que predomina en tu forma de actuar de manera innata ante las circunstancias que viviste, las que te sorprenden o las que imaginas que quieres vivir. Sólo de esa manera podrás cambiar o mejorar  aquello que te domina de manera inconsciente. 

 

El autoconocerse no es algo que tenga un fin… es una disciplina interna en sí misma si eres un alma inquieta que quiere vivir la vida lo más alineada posible con su sentir interno con claridad o sin ella. 

 

Podemos recordar juntos...

 

Cuando el momento presente es tan intenso que te arrebata la claridad y te saca de tu centro, respira profundo, intenta bajar el ritmo y deja que poco a poco te vaya viniendo el saber que hacer aunque no sepas a donde te va a llevar.

 

No siempre tenemos esa claridad que buscamos... 

Aun así, siempre podemos seguir sonriendo...

No dejes de moverte hacia delante, hacia un futuro incierto y nuevo…

Llénate de ilusión y coraje en cada inspiración… y agradece con cada espiración la falta de claridad… porque también puedes viajar con ella sin dejar de sonreír.