De que son los mimbres con los que tejes tus relaciones?​

Buscando la definición de ARte  encontraba esta que entiende el arte como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y comunicativa, mediante la cual se expresan emociones y en general, una visión del mundo. 

 

Y me venía a la cabeza esta palabra porque el saber relacionarte con las personas es un arte y como tal, aun si traes un don natural, se tiene que desarrollar y pulir con el tiempo y con la madurez personal. La forma en la que nos relacionamos muestra siempre nuestras emociones y nuestra visión la vida y es un arte saber manejar esto en cada situación y con cada persona. Ser consciente desde dónde te estás relacionando y qué intención hay detrás de cada interacción por pequeña que sea es un arte que se va puliendo día a día. 

 

A veces nos relacionamos de manera espontánea y natural dejando rienda suelta a nuestras emociones y pensamientos sin ninguna consecuencia más que el disfrute del momento y la sensación agradable de compartir desde el ser.

 

Otras veces, nos relacionamos de manera más formal y sujeta a varias normas de comportamiento al estar en entornos laborales donde no hay una confianza plena para sentirnos libres de compartir lo que realmente pensamos o sentimos.

 

En otros momentos, la carga de las relaciones no aligerada a su debido tiempo nos provoca estallidos de emociones, a veces difíciles de gestionar, que provoca situaciones que luego necesitan ser aclaradas para disolver el malestar generado. Entonces te ves compartiendo historias lejanas al momento presente que habían  generado un bloqueo emocional que necesitaba ser disuelto y que cuando se da el espacio para que eso ocurra, una buena conversación y un gran abrazo lo disipan.

 

¿Hasta qué punto eres consciente de la forma en que te relacionas?.

 

Saber cual es el foco al que quieres dirigirte es tener clara la intención que hay detrás de cada interacción personal sembrando así en cada una de ellas el camino que te acerca a ello.

 

Saber desde dónde te relacionas es saber que tu manera de observar la vida es tuya y que hay una distancia respecto a cómo la ve la otra persona. Vivimos en una realidad relativa y las referencias a ello son necesarias para no caer en absolutismos y en posesiones de verdades absolutas que crean distancias y malos entendidos.

 

Saber qué emoción hay detrás de tu lenguaje verbal y no verbal, es ser consciente de tu estado emocional y poder tomar la decisión de si es el mejor momento para relacionarte o si lo más apropiado es posponer el encuentro.

 

Es clave tener presente estos tres puntos si quieres que tu manera de relacionarte sea nutritivamente eficiente, te permita relacionarte en diferentes entornos, trabajar bien en equipo y generar bienestar. Hoy en día las soft skills o competencias suaves son las que más se evalúan y demandan en las grandes compañías. Son habilidades sociales en combinación con habilidades de comunicación, rasgos de la personalidad e inteligencia emocional y social.

 

Finalmente, tanto en lo personal como lo profesional, no tendríamos que perder el foco principal de que siempre somos personas relacionándonos desde diferentes ángulos y en diferentes momentos y que la base de cualquier interacción es el amor, entiendo este, como una estado emocional de respeto, apertura, inclusión y entendimiento que permite desarrollar vínculos afectivos de diferente graduación capaces de crear estructuras humanas que nos dan soporte en diferentes situaciones de la vida.